"ARCADIA MASCULINA" - Galería Margarita Summers - Madrid 2001

Alberto Ramírez es un pintor vizcaíno que vive atravesanto toda nuestra geografía, cruzando por Madrid, y parándose a buscar las diversas míticas sensuales del sur y del levante.

En tal camino es lógico (en el "viento sur", de Norman Douglas, que reinvindicó un lejano Capri) que Ablerto se encontrara con la tradición del desnudo masculino, hoy crecida, pero durante años encerrada en el sólo secreto de las "Academias". Sus tres lienzos titulados "Los Bañistas" (el segundo de ellos, diría yo, con un vago homenaje al Picasso más neoclásico, que puso sátiros desnudos entre las abundantes ninfas) son la manera mítica en que Alberto Ramírez ha encontrado -o reencontrado- la sensualidad y la belleza de los estrictamente masculino. Unos hombres jóvenes, recios acaso de marinería, juegan o reposan al lado de una orilla mítica. Porque estos cuadros no son realistas, sino simbólicos. La orilla (edénica, sagrada) no es una realidad sino un deseo, el anhelo de un pintor de tinturas materiales que exalta -en bien combinadas poses- la estética, la sensorialidad y el morbo de lo joven viril. Tres cuadros que conforman una secuencia lúdica y mental, en la que el deseo se sabe posible y la belleza -dórica- al fin alcanzable...

A su modo (que espero que muy pronto de que hablar) Alberto Ramírez entra en una tradición que ya contó con maestros renovadores al fin del siglo XIX, pero que es en el XX (junto con las reivindicaciones gays) donde se colmó de logros y claridades. Me acuerdo, al azar, del chileno Claudio Bravo, pero también de Tom de Finlandia -pornografiante- o de nuestro Guillermo Pérez Villalta, o de Michael Leonard o de David Hockney o de Lucien Freud, Paul Cadmus, o del mexicano Roberto Márquez o de Vicente Nello o de Roberto González Fernández, por mencionar pintores muy diferentes en modo y manera, pero contemporáneos todos.

Con una pintura lírica, simbolista y sólida, Alberto Ramírez entra en un sueño arcádico, en la imagen poderosa de otro mundo feliz (que exige lucha y belleza) en el que los hombres pueden ser objetos y sujetos al mismo tiempo. Un ideal -estos cuadros- que recuerdan el verso de Baudelaire: "Lujo, calma y voluptuosidad"

¡Bienvenido!

Luis Antonio de Villena (Madrid, agosto 2001)

los bañistas
"Los bañistas I". 2001. Óleo sobre lienzo. 100 x 81 cm (Forma parte del tríptico: "Los bañistas" - Colección privada).
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